Llevamos un ritmo de vida intenso que nos obliga a tomar decisiones sobre la marcha a cada momento. Y una de las más importantes es qué vamos a comer cada día. Ahí comienza el conflicto. Por un lado, está la tentación de comprar productos preparados y evitar así el tener que cocinar. Pero, por otro lado, queremos comer sano para mantener el peso y la salud. Si fuera posible combinar ambas cosas…
Pues lo cierto es que sí, es posible combinar ambas cosas. Puedes comprar comida preparada y a la vez comer saludable. El truco está en buscar productos de buena calidad y fijarse bien en los ingredientes.
Comida ya cocinada: cada vez es más habitual en los supermercados, pero es la que menos garantías nos ofrece ya que no sabemos cómo se ha preparado. Desconocemos la cantidad de aceite que lleva o de sal, por ejemplo. Pero podemos tomar algunas medidas para elegir lo mejor. Por ejemplo: evita los productos empanados o aquellos que lleven salsa y escoge los que tienen pocos ingredientes y fácilmente identificables. Entre las preparaciones, los platos a la plancha o al vapor siempre serán los que resulten más saludables. Siempre que sea posible, escoge ensaladas sin aliñar para añadir tú la cantidad de aceite que deseas.
Platos preparados refrigerados: Aquí tienes la facilidad de poder mirar las etiquetas para escoger aquellos platos que tienen una preparación más saludable y que llevan las mejores grasas. Evita los aceites de palma y similares y prefiere siempre los que están elaborados con aceite de girasol o de oliva. Además de mirar las calorías y grasas, datos que deben de figurar en la etiqueta, mira la lista de ingredientes. Un truco es que esta lista siempre está redactada en orden de mayor a menor proporción. Por tanto, si en sus primeros ingredientes hay productos como aceites o grasas, se trata de algo muy poco saludable. En este tipo de comidas encontrarás todo tipo de opciones, solo es cuestión de quedarte con las marcas y platos que veas que te gustan y son equilibrados.
Restaurantes: suele ser la mejor opción cuando contamos con un restaurante de confianza donde podemos indicar cómo nos gusta que preparen nuestra comida y sepamos que la elaboración es casera y equilibrada. Muchas personas tienen restaurantes de referencia donde ya saben cómo quieren comer y les preparan menús saludables para cada día a un buen precio, al estilo de lo que ellos mismos cocinarían en sus hogares.