Joyas únicas que te harán sentir especial

Hay joyas con las que, sin duda, logras sentirte muy especial. Y no porque sean muy exclusivas. No necesitas ponerte un anillo esmeralda blanca para sentir que llevas algo muy tuyo y fantástico. Y es que el valor de muchas joyas está más en lo sentimental que en el valor material de la pieza.

Un buen ejemplo son las joyas que se han heredado. A veces de una madre, a veces de una abuela y, en ciertos casos, han pasado ya por varias generaciones de una misma familia. Cuando se toman entre las manos antes de ponérselas, es como entrar de nuevo en contacto con la persona que las llevó antes y nos traen a la memoria bonitos recuerdos en las que lucían el collar, la pulsera o los pendientes que vamos a ponernos nosotros. Sin duda, nos harán sentir muy especiales porque nos recordarán de dónde venimos.

Otras joyas que hacen que al ponerlas nos sintamos especiales son esas que nos han regalado en un momento muy especial y que tienen una fuerte carga romántica. Un regalo de aniversario, de compromiso o una joya entregada por un San Valentín pueden hacer que con solo verla sintamos de nuevo esa emoción que sentimos la primera vez que la vimos. Y, al ponerla, nos veamos a nosotras muy especiales porque, en cierta forma, nos estamos viendo con los mismos ojos que nos veía la persona que nos la regaló en el momento de dárnosla.

No todas las joyas especiales proceden de regalo, algunas que se han comprado directamente pueden tener también una fuerte carga emocional. Como por ejemplo una joya que se ha adquirido con el primer sueldo. O una para la que se ha ahorrado durante muchos meses, saboreando anticipadamente el momento en el que se tendría el total para poder ir a comprarla. Esas joyas simbolizan el esfuerzo realizado para alcanzar una meta y nos harán sentir especiales porque nos harán sentir poderosas, capaces de conseguir aquello que nos propongamos, del mismo modo que logramos alcanzar ese pequeño sueño de tener nuestra joya deseada.

Las piezas que tienen este fuerte lazo emocional son las favoritas de cualquier joyero y se convierten en algo tan personal que son parte de nosotras. Tal vez, algún día, también parte de la vida de la siguiente generación, siguiendo así una bonita cadena que no acaba.