Reparar electrodomésticos: ahorro y ecología

Nuestros abuelos reparaban cualquier aparato que se estropeaba en casa. Lo hacían con total naturalidad, de la misma forma en la que cuando iban a comprar un refresco llevaban la botella vacía de vidrio para entregar a cambio. Pero la cultura del usar y tirar se fue imponiendo poco a poco. Lo moderno era tirar las cosas cuando dejaban de funcionar, comprar envases de un solo uso e incluso tirar cosas que sí funcionaban solo porque se cambiaban por otras más modernas.

Pero la cultura del usar y tirar ha demostrado ser uno de los mayore errores de la humanidad y ahora nos encontramos con que el planeta está al borde de colapsar por la gran cantidad de residuos que hemo generado. Las nuevas generaciones, descubren de nuevo el reciclaje y las tiendas de segunda mano, antes recursos de los menos favorecidos, son ahora tendencia. Comprar ropa de segunda mano es algo de pobres, e algo que muchos jóvenes hacen sin problema. Y llamar a un tecnico reparacion electrodomesticos en Pontevedra si la lavadora deja de funcionar o la nevera no enfría como es debido, vuelve a ser lo habitual.

Los electrodomésticos, programados para dejar de funcionar al cabo de cierto tiempo, han sido objeto de debate político. Hoy, vuelve a ser obligatorio que esto puedan reparar y muchas personas comienzan a ver como algo mucho más lógico el arreglar antes de comprar algo nuevo. Arreglar supone un ahorro importante, no es lo mismo pagar una pieza de recambio de la lavadora que comprar una nueva, sobre todo cuando se ha comprado un electrodoméstico de una calidad medio alta. Pero, sobre todo, es una postura muy ecológica que supone un compromiso con el medio ambiente.

Y así es como muchos jóvenes han descubierto que una reparación de cincuenta o sesenta euros puede hacer que su lavadora, su nevera o su horno vuelvan a funcionar y aguanten tal vez diez años más. Y que una reparación más barata puede hacer que también prolonguen su vida otros electrodomésticos de pequeño tamaño. 

Esto también supone que habrá gente que pueda dedicarse a las reparaciones, un trabajo que ya casi había dejado de existir. Si hace diez o quince años era muy complicado encontrar técnicos en la ciudad, hoy ya comienza a haber más establecimientos especializados. En definitiva, reparar es ahorro, ecología y es también una fuente de empleo.